FRANCISCO CANARO
"Creo estar todavía en deuda con el tango, pues en mi concepto el tango no me debe nada.
Y en cambio yo se lo debo todo: mi nombre, mi prestigio, mi situación y... ¿Por qué negarlo?
La realización de mis más hermosos sueños y el espaldarazo de la gloria de esa ilusión suprema y magnífica, que es algo así como el arco iris que, a manera de diadema, nimba la frente de los artistas
que a costa de arduos sacrificios y de toda suerte de vicisitudes han sabido luchar por un ideal".
Así se expresaba Francisco Canaro en su libro “Mis Memorias”. Sin embargo, si de reciprocidades se trata, este músico y el tango no tiene deudas mutuas.
Nació en Uruguay en 1888. El primer acercamiento a la música lo tuvo mediante las clases de guitarra que un vecino aficionado al instrumento, Don Chicho, le dio con su mejor voluntad. Ya muy joven ,en 1906, debutó con su propio conjunto, un trío de violín, mandolín y guitarra. Posteriormente, en 1910 integró el grupo de Vicente Greco y años más tarde creó un nuevo trío con el bandoneonista Pedro Polito y el pianista José Martínez; el que |
|
fue la base de su primera orquesta junto con Rafael Rinaldi como segundo violín y Leopoldo Thompson en el contrabajo. En sus comienzos la agrupación se denominó Canaro-Martínez y a partir de 1916, solo Francisco Canaro.
Los caminos de la vida lo unieron luego a otro destacado músico de aquella época y formaron el grupo Firpo-Canaro.
Ya encaminado en su sólida vocación, Canaro formó tres orquestas, dirigidas por tres de sus hermanos. Para él se sucedieron los viajes por Francia, Estados Unidos y Japón, y también su intervención en películas nacionales.
Falleció en 1964, dejando como legado una extensa obra, entre cuyos títulos se destacan:
“La última copa,” “Sentimiento Gaucho”, “El halcón negro”, “El pollito”, “Tiempos viejos” “Nueve puntos”, “Madreselva”...