CARLITOS
Por Celedonio Flores
No quiero irlas de vate, ni que la gente,
me ponga banderillas de apologista,
quiero batir un justo sencillamente
y este justo, compadre, salta a la vista,
Porque teniendo clase y sentimiento
y oyéndolo a Carlitos cantar diquero
no hay verso, no hay discurso, no hay batimento
para el elogio noble, franco y sincero.
Es zorzal, es canario, es armonía,
es milonga hecha carne, es poesía
la que surge en lo dulce de sus canciones.
Y al oírlo otros vardos, pegan el grito,
lo junan con envidia de rabanito
y se atan con alambres los pantalones.