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EL TANGO
La danza ciudadana que nos identifica mundialmente
Siempre ha sido controvertido el tema de ubicar un origen geográfico para el tango. Sin embargo, con el correr del tiempo, los especialistas en la materia coinciden en que el primer lugar en que se bailó fue en Cuba.
En lo musical es innegable su raíz afro y la influencia recibida del candombe, así como del falmenco, también de la coreografía de la milonga y del ritmo latinoamericano de la habanera. Con respecto a su etimología, la palabra muy probablemente deviene de una deformación fonética del nombre Shango, dios negro de las tempestades. En el idioma "Nago" de los negros de Nigeria, el nombre de ese dios se escribe Sango. El sonido de la S en el nago no es como la CH francesa ni el de la SH inglesa, en cambio asemeja a una S castellana, muy silbada, de manera que el cambio de sango a tango se pudo asimilar con mucha facilidad.
En la región del Río de la Plata el tango se gestó alrededor de 1870 y 1890, en las zonas portuarias de Buenos Aires y Montevideo.
En nuestra tierra fue originariamente baile de burdeles y conventillos, bailado entre hombres, compraditos, y orilleros que frecuentaban ambientes integrados por nativos e inmigrantes europeos, entre ellos alemanes que aportarían los sonidos de sus acordeones que hoy insuflan su recuerdo en los aires del bandoneón.
En sus albores esta danza debutó en el Café Tarana, conocido luego como el Café Hansen, El Kiosquito, La Glorieta, La Red y El Velódromo.
Adquirió su perfil definitivo con la incorporación de la mujer y de las letras tan particulares que lo identifican como nuestra Canción Ciudadana.
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