CHIQUILÍN DE BACHÍN

El cuento que ahora voy a contarte, pertenece a esa Buenos Aires un poco a contramano, que se hace con la medianoche y que se manda a mudar con la primera luz del día.
Puede ocurrir- ocurre por igual- en una fonda del bajo o en un elegante lugar de la avenida Corrientes. pero el músico y el poeta, sentimos la cosa de esta canción, en una vieja parrilla vecina del mercado del centro. Porque allí, comiendo un bife, nos nació una vez, al descubrir en la punta del mantel de papel la carita silenciosa y alucinada del que iba a ser su protagonista.
Era, sí, uno de esos de la noche que anda de mesa en mesa, con el fajo de billetes en un bolsillo y un no sé qué de pena ante de tiempo en los ojos y en remiendo del fundillo.
Tratando de seguir el rastro de ese diminuto personaje trágico, hicimos este valsecito con sabor a fábula porteña.

Horacio Ferrer